jueves, 29 de mayo de 2008

FUNCION FUNDAMENTAL DEL MAESTRO, ALUMNOS, ETC. EN LA FORMACION DE VALORES

Hoy en día existe una creciente preocupación por recuperar la función formativa de la educación tratando de encontrar un equilibrio con las tendencias empresariales de formar cuadros en recursos humanos que respondan a las cualidades que el sector productivo demanda en nuestros egresados.
El propósito de las universidades es, sobre todo, producir ciudadanos y esto ha llegado a ser secundario, dando prioridad al propósito de preparar a individuos para el trabajo. Hemos venido cada vez más a considerar a la educación universitaria como medio para responder a intereses privados (el de los empresarios) sobre el interés público. El propósito de una educación más alta es considerado a menudo por muchos en términos económicos en función de qué tanto puede producir el graduado en el mercado de trabajo.
¿En qué momento y cómo una educación más alta perdió aparentemente su propósito público? La respuesta es muy compleja. Un factor es el cambio hacia un mayor énfasis en los derechos y las oportunidades individuales sobre la responsabilidad social. Cada vez más, los estudiantes perciben su educación más como una inversión personal que social.
“Cuando un número de generaciones se educan sin referencia a los valores, sin un sentido bien desarrollado de la integridad moral, sin una comprensión del valor de la diversidad, y sin un sistema positivo de metas sociales, políticas y de la comunidad, los resultados, a través del tiempo, reflejan una pérdida significativa de lo que la sociedad necesita y determina el tipo de participación activa en la vida cívica
La educación intenta un esfuerzo por impulsar la formación en valores, en ella se expresa el claro propósito de fortalecer la función formativa de la escuela, de atender problemas importantes del desarrollo humano de los adolescentes y de imprimir una orientación vivencial a las actividades pedagógicas relacionando la enseñanza con la experiencia del estudiante y recurriendo al diálogo, la reflexión y la participación, si bien este programa cuenta con muchos aspectos que aun deben someterse a discusión y revisión, reflejan una iniciativa firme para lograr el propósito que la origina.
El Programa Nacional de Educación 2000 – 2006 otorga al tema de los valores humanos una presencia relevante, Cabe resaltar el punto que se refiere a las prácticas en el aula y en la escuela, en ellas se enfatiza la obligación de respetar la dignidad de los jóvenes, de entablar relaciones constructivas entre los alumnos y entre éstos y sus maestros, pues de ellas dependerá su autoestima y el comportamiento que habrá de seguir en su vida adulta.
Es deseable que el maestro tenga entre otras cualidades y capacidades las siguientes:
“El maestro reconocerá la importancia de tratar con dignidad y afecto a sus alumnos; apoyará el establecimiento de normas de convivencia en el aula y fuera de ella que permitan a los educandos la vivencia de estos valores; dará una alta prioridad y cuidará la autoestima de cada uno de los estudiantes a su cargo; aprovechará los contenidos curriculares como las experiencias y conductas cotidianas en el aula y la escuela para procurar la reflexión y el diálogo sobre asuntos éticos y problemas ambientales globales y locales que disminuyan la calidad de vida de la población; propiciará el desarrollo moral autónomo de sus alumnos, y favorecerá la reflexión y el análisis del grupo sobre los perniciosos efectos de cualquier forma de maltrato y discriminación…
De especial interés es la vinculación que se establece entre la formación de valores y la construcción de una ética pública. En el contexto del trabajo tutorial, rescato la necesidad de propiciar en los jóvenes el reconocimiento de responsabilidades, derechos y obligaciones y la percepción del bienestar de los demás como condición de nuestra realización y de nuestro propio bienestar, así como el conocimiento objetivo de las consecuencias de los actos que realizamos y la responsabilidad que asumimos, menciono esto porque debe estar presente en todo momento de nuestro trabajo tutorial.
Un reto representa no perder de vista el contexto de contravalores que la televisión inculca a nuestros jóvenes que obedecen a patrones discutibles o a patrones de conducta de otras culturas: satisfacción sexual - responsabilidad, éxito-consumo, el más fuerte es el que triunfa, egoísmo-felicidad.
Otro aspecto relevante que enmarca el contexto educativo es que nos hemos dejado llevar por los intereses empresariales que tratan de influir en las políticas educativas. Su interés por que la mano de obra de sus empresas sea previamente entrenada y educada en los valores conducentes a la buena marcha de la producción: disciplina, obediencia, comprensión de la economía de mercado, orden, limpieza, responsabilidad, puntualidad, etc. entre muchos otros aspectos; sin embargo cabe preguntar ¿qué contribuciones hacen los empresarios a cambio de lo que demandan?
Sin duda los maestros somos actores fundamentales en la formación de valores en la escuela, pues en ocasiones reflejamos en nuestra conducta valores que contradicen los que se proclama presentando conductas reprobables como normales e incluso necesarias. ¿En cuántas ocasiones los alumnos se acercan a su tutor buscando una solución para enfrentar problemas de maestros represores y autoritarios, de acoso, de ausentismo, de padecer criterios no definidos y hasta arbitrarios en sus evaluaciones? Y lo más triste es que curso tras curso las quejas apuntan a los mismos maestros. En pocas palabras son problemas que son del dominio público, conocidos y solapados por las autoridades de nuestras escuelas.
La cultura de la simulación en la que se fuerza a participar abierta o sutilmente a los educandos cancela la autoridad moral que pudiera tener el maestro ante sus alumnos y nulifica su credibilidad como educador en valores éticos. ¿Es imaginable una labor tutorial si los alumnos no reconocen en nosotros autoridad moral, además de ser personas dignas de confianza y credibilidad? Estarán de acuerdo conmigo que es impensable trabajar en estas circunstancias, desafortunadamente las armas que tenemos para apoyar a los alumnos son limitadas y debemos sustituir estas carencias con creatividad, responsabilidad y mucha prudencia en la ejecución de la acción tutorial


EL VALOR DE LA RESPONSABILIDAD


La responsabilidad así como otros valores no deben ser implantados o transmitidos como una doctrina.

En este caso la responsabilidad debe asumir la formación del valor como un objetivo. La responsabilidad no se desarrolla en los alumnos en forma automática, requiere de un proceso educativo.

Una forma de fomentar el valor de la responsabilidad o cualquier valor sería ejemplificando, es decir, desde pequeños tratamos de hacer o imitar lo que los demás hacen y si nosotros vemos que los maestros practican el valor, es ser responsables y cumplir con su obligación y su trabajo, intencionalmente nosotros correspondemos de la misma forma, cumpliendo con lo que se nos ha indicado y así formamos el valor de la responsabilidad. La responsabilidad no es una plenitud como fruto natural del proceso evolutivo del estudiante, hay que perseguirlo explicita y sistemáticamente.

También si los maestros o la escuela no se ponen explícitamente la formación del valor, simplemente simula una falsa neutralidad.

Si los maestros no exigen la forma de la responsabilidad, o lo hacen veladamente no existen bases para exigir ética en los procesos de desarrollo social, político, económico y cultural.

Es difícil que los maestros ayuden a fomentar y practicar el valor, por tanto este es un ámbito amplio de investigación, experimentación y evaluación en el futuro muy próximo.

Al entrar en el ámbito escolar el principal objetivo es centrar en el alumno que se debe fundamentar lo que en el país de define como básico en conocimiento, habilidades, destrezas, valores y actitudes.

Para nosotros como para los maestros es un reto aceptar y comprometernos a asegurar el aplicar el valor ya sea responsabilidad u otros para que al fundamentarlo nos lleve a un buen resultado y podamos llevarlos a cabo adecuadamente.

La responsabilidad no solo la debemos fomentar en el ámbito escolar, sino también en le social y personal que es uno de los más importantes.

Tratar de superarnos cada ves más será mejor para nosotros, tomarlo como un reto personal y un triunfo en la vida nos ayudara a ser mejores personas cda ves más.

Los maestros evalúan el grado o nivel que tenemos dentro de la valoración de la responsabilidad, con el cumplimiento constante de los ámbitos que destacan el valor, para ello el maestro debe contar con la información confiable y periódica al respecto, pues esto constituye la principal fuente para plantear la compensación.

Es importante destinar más recursos a los alumnos que presentan mayores desventajas, la atención que se les brinda habrá de proporcionar una calidad creciente, mostrase receptivos a los resultados de la valoración nos dará indicios formas efectivas de cambiar ante la sociedad.


"NO SOMOS RESPONSABLES SOLO DE AQUELLO

QUE DECIMOS, SI NO TAMBIEN

DE LO QUE NO DECIMOS"

Martin Lutero.